Washington, D.C. — El gobierno de Estados Unidos entró en cierre parcial tras el fracaso de negociaciones entre republicanos y demócratas para aprobar el presupuesto federal, marcando el cuarto cierre gubernamental bajo la presidencia de Donald Trump.
El cierre más prolongado ocurrió entre diciembre de 2018 y enero de 2019, cuando el Congreso no logró un acuerdo sobre la asignación de 5,700 millones de dólares para la construcción del muro fronterizo con México, una de las principales promesas de campaña de Trump. Esta clausura se extendió por 35 días, convirtiéndose en la más larga en la historia del país, y afectó a más de 800,000 empleados federales que no recibieron sus salarios durante ese periodo.
Otros cierres durante su primer mandato incluyeron uno de tres días en enero de 2018, motivado por desacuerdos sobre ayudas a inmigrantes conocidos como “dreamers”, y otro de pocas horas en febrero del mismo año, originado por una maniobra legislativa contra el gasto público.
En su segundo mandato, iniciado en 2025, Trump enfrentó nuevamente un cierre gubernamental luego de que el Senado no alcanzara los votos necesarios para extender la financiación federal. Las diferencias se centraron en subsidios de salud y recortes a programas como Medicaid, lo que llevó a la suspensión de aproximadamente 750,000 empleados federales.
A pesar de las tensiones, servicios esenciales como las operaciones militares, el correo y los pagos de jubilaciones continuaron funcionando. Sin embargo, museos, parques nacionales y oficinas administrativas cerraron temporalmente, generando preocupación por el impacto económico y social del parón.
El presidente Trump responsabilizó a los demócratas por el estancamiento, mientras que líderes opositores señalaron la falta de voluntad para negociar por parte del Ejecutivo. Expertos advierten que estos cierres reflejan una creciente polarización política y pueden tener consecuencias duraderas en la confianza institucional y la economía nacional.
