🔥 Los efectos podrían variar según la región y la época del año. Entre febrero y junio aumentaría la posibilidad de incendios, mientras que de abril a junio podría disminuir la lluvia en el centro, sur y sureste, elevando el riesgo de condiciones secas y sequía. En contraste, entre enero y marzo podrían aumentar las precipitaciones en el noreste del país.
🌊 El fenómeno ya muestra señales de fortalecimiento y podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026. También se prevén cambios en las lluvias, mayor contenido de calor en el Pacífico mexicano y una posible mayor probabilidad de huracanes de categoría mayor entre septiembre y noviembre, además de frentes fríos más severos durante otoño e invierno. La UNAM destacó que los impactos dependerán de cada región y llamó a reforzar la vigilancia y preparación.
Los especialistas también plantearon medidas para reducir el impacto del calor en las ciudades, como retirar superficies de cemento y pintar azoteas de blanco. Para el campo, recomendaron fortalecer las alertas tempranas y proporcionar información regional a los productores para tomar decisiones sobre semillas y temporadas de siembra.
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